La banda sonora de mis neuronas

Siempre lo había visto en las películas y, últimamente en House, y a pesar de que en mi estancia en el hospital me hicieron 3 resonancias para desentrañar el misterio de mi cabeza, nunca había entrado en el tubo oscuro –la cápsula de resonancia magnética-.

Ignorante de mí, cuando acudí a mi cita de control y rellené el formulario correspondiente para conocer los riesgos de la prueba, había una opción que ponía: si le molesta el ruido, podemos proporcionales tapones. Y yo me dije: ¡Tapones! ¿Para qué? ¿Qué ruido?… Que qué ruido, ¡madre mía!

La tortura auditiva de 22 minutos no comenzó mal. Las primeras notas sonaban como en el final de Encuentros en la tercera fase, cuando los extraterrestres se comunicaban con los boquiabiertos humanos con música, ¿lo recordáis?

Pero luego,  la cosa empezó a parecerse más a la famosa escena de la ducha de Psicosis. Tras un agradecido silencio, en el que me sentí como Sigourney Weaver en Alien, respirando dentro del traje de astronauta, aquello se convirtió en la banda sonora de Corre, Lola, corre, cuando Lola corría, claro. Después, la máquina –decidiendo por su cuenta, onda Odisea 2001– hizo unas variaciones “musicales” hasta rugir algo parecido a la BSO de Matrix. Aunque era tan repetitivo, que ya no sabía si era el sonido de los computadores de Contact cuando reciben los planos del agujero de gusano a golpe de Morse, o el de uno de esos viejos modem que no logra conectarse.

Segundos después, la cosa se puso cañera: aquello sonaba igualito que la imponente sierra eléctrica de La Matanza de Texas. Bueno, casi, le faltaban los gritos de terror, por eso entonces se me antojó que tal vez se parecía más al sonido de la fábrica de máquinas de Simpatía por Mr Venganza, sólo que yo no estaba sorda como el prota. De pronto,  la “BSO” parecía compuesta ahora por los marcianos de Mars attack, sólo que en vez de destruir a los “mars” con música de los años 30, ellos encuentran el ruido perfecto para desquiciar el tímpano a los terrícolas.  

La cosa no quedó ahí. Apenas habían pasado 11 minutos de los 22 estipulados, cuando aquello se convirtió en un concierto de metralletas, las de Los intocables de Eliot Ness, El Padrino y Uno de los nuestros, todas juntas. Pero la metralla se reiteraba tanto, que empezó a parecerse a los helicópteros de Apocalipse Now, aunque sin sitio para aterrizar. Acto seguido, me sentí en Brazil, presa de un experimento del señor Mengele,  quien me perforaba el cráneo con un taladro con sonido “sorraund” envolvente.

Luego, empezó a oírse la banda sonora de El piano, pero como si hubiera sido compuesta con un solo acorde –estaba deseando que llegara ya la escena donde tiran el piano al mar-. A continuación sobrevino un poco de calma, llegaba Flashdance

Pero el respiro no duró mucho. Flashdance dio paso unas notas musicales de cine de terror y yo sólo quería salir allí, como la Thurman en Kill Bill, cuando está dentro del ataúd. De repente,  la tortura sonora cesó. Y cuando mis oídos ya estaban listos para hacer de extras en la pre-secuela de Dead set… vi la luz al final del túnel y un ángel vestido de rojo me sacó de aquella máquina del demonio :D –aún no he tenido oportunidad de ver Buried, pero estoy segura que voy a identificarme perfectamente con el portagonista-.

Los resultados no me los dan hasta abril pero lo que sí es seguro es que lo de mi cabecita, no ha afectado a mi imaginación :DDD.

Eso sí, una pena que al salir del tubo  no me topara con el doctor House – parece que hoy no le tocaba consulta-; al menos él, sabe de música…

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~ por Guiolista en 4 marzo, 2010.

4 comentarios to “La banda sonora de mis neuronas”

  1. Eres grande, Sveky! Menudos frikis de lo audiovisual que somos! Y no tenemos remedio, me temo. Por cierto, la página te ha quedado magnífica. Enhorabuena! Te quiero.

    • Pues creo que lo friki se agudiza con la edad, así que no quiero imaginar los post que me saldrán a medida que vayan llegando achaques :DDD. Bueno, si es que el blog resiste para entonces ;DDD. Sólo me gustaría tener una razón para desatenderlo, que tuviera tanto trabajo -remunerado jajaja-, que no diera a basto.

      Axias, bella.

      PD: Aprovecho para informaros que la Laffond fue la que puso el nombre a este blog ;D

  2. Bueno….lo cierto es que no se cómo estará tu RM, pero acordarte de 19 películas en un intervalo de 22 minutos, indica que tu lóbulo frontal está intacto! Palabrita de neuróloga, ajjaja…
    En Albacete, los pacientes son mucho más concretos y la mayoría dicen algo asi como: (léase con acento manchego..) ODO! Pos si que hace muchismo ruido el aparatejo ese…! No es tan descriptivo,desde luego, pero sí igual de eficaz! :)
    Los adoro….
    Saludos desde un lugar de la Mancha..

    • Fueron más de 19, pero el post hubiera sido inleíble :DDD. Me alegra saber que mi lóbulo frontal está intacto, al menos, ya sé algo y es positivo. Muchas gracias por tu comentario-diagnóstico ;D. No sé cómo hs dado con mi blog, pero me ha encanta que una neurógola lo haya leído, al menos una vez :DDD. Gracias.

      Besos desde guiolandia :DDD

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