Ya no se puede decir nada que no haya sido dicho antes de nosotros…

“Ya no se puede decir nada que no haya sido dicho antes de nosotros”, esta frase la dijo Terencio, un autor de comedia que murió –con sólo 35 años- en el 169 a.c. ¡¡¡A.C.!!! Es decir, que ya 169 años antes de nuestra era, un profesional de las letras tenía clarísimo que ya todo estaba dicho y escrito -¿y entonces de qué me preocupo? XDDD-…

Teniendo en cuenta esto, os voy a contar una historia muy, muy, muy antigua, ¿a ver si os suena? Se llama “El Mito del Anillo de Giges

El pobre pero honrado pastor Giges, de la ciudad de Lidia, entra en una cueva oculta y encuentra una tumba que contiene un cadáver. El fiambre lleva un anillo de oro y Giges descubre que dicho anillo tiene el poder mágico de hacerle invisible. Pronto este pobre pastor queda embriagado con el poder del anillo. Después de introducirse subrepticiamente en el palacio del rey, Giges utiliza su poder para seducir a la reina y, con ayuda de ésta, asesinar al rey y convertirse en el próximo rey de Lidia…

Este texto pertenece a La República de Platón –escrita sobre el 320 a.c.- y la “moraleja” que el filósofo griego quería extraer de él es que todas las personas somos corruptibles, que hasta el ser más íntegr0 y honesto, si poseyera un anillo con semejante poder, sería incapaz de resistirse a hacer el mal…

Muchos creen –y no parecen descaminados – que esta moraleja de Platón fue la que inspiró a J.R.R. Tolkien El señor de los Anillos: un anillo que garantiza la invisibilidad a quien lo lleva y que es fuente de mal…

Pero aquí no queda la cosa. El mito de la caverna de Platón, también recogido en La República, inspiró –y de qué manera- nada más y nada menos que la trilogía de Matrix (1999-2003), escrita y dirigida por los hermanos Wachowski. Porque… ¿Qué es Matrix? (este vídeo dura 6 minutos, pero les aseguro que merece la pena verlo)…

Y como éste, cientos, miles de ejemplos más. Por poner uno reciente, no sé si han leído Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena, pero se parece sospechosamente a Shutter island, la última cinta firmada por Scorsese. Aunque, en este caso, la “inspiración” no se puede achacar a Scorsese, ni siquiera al guionista, Laeta Kalogridis, sino más bien a Dennis Lehane, quien escribió la novela en la que se basa Shutter island . Por cierto, en mi humilde opinión, una película con una factura visual fantástica pero con un guión previsible desde el minuto 1…

Que pasen este tipo de cosas no significa que se plagie o se copie. Muchas veces se te ocurre una idea que crees original y viene alguien y te (jode) dice: “si de eso hay dos películas y un libro” XDDD, películas y libros que tú, por supuesto, no has visto ni leído… Así que de todo esto saco una lectura aún más triste: somos simples y escribimos cosas simples…

El filósofo y periodista francés Alain Chauvilliers dijo que “ser original es un mérito; quererlo ser, un defecto”… No sé si tenía razón, pero lo cierto es que los humanos somos seres muy limitado y, por lo tanto, también lo son los temas que nos interesan. Y… a estas alturas de la película, ya no sólo hemos agotado los contenidos, sino que empezamos a agotar las formas. Porque… antes valía decir: ya todo está contado, lo que importa es cómo lo cuentes (la forma). Pero en un mundo donde todos empezamos a parecernos demasiado –sobre todo en lo malo, que ya se nos podía pegar lo bueno-, también comenzamos a imitarnos en “las formas”…

Si hoy hay crisis de ideas y de originalidad, creo que siempre la hubo. Y seguro que Platón y muchos otros, tomaron a su vez los textos de otros que nosotros ya no llegaremos a conocer. De no ser así, Terencio no habría escrito eso de: “Ya no se puede decir nada que no haya sido dicho antes de nosotros”, 169 años antes de nuestra era, ¿no?

Lo primero que te dice un productor cuando le llevas un guión es: “No tengo dinero”. Lo segundo, es preguntarte: ¿Qué hace tu película especial, diferente a las demás? Tienes 30 segundos…

Sin embargo, creo que hoy día se están haciendo más remakes que en toda la historia del cine y la televisión… Hay muy pocas cosas… frescas, muy pocas cosas que nos sorprendan. Aún así, los guionistas siempre que nos sentamos a escribir tenemos esa espada de Damocles sobre la tecla: hay que contar lo que no se ha contado, y hacerlo de una forma que no se haya contado antes, ser… originales… Pero, como dijo el señor Carl G. Jung (psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo): “Todos nacemos originales y morimos copias”…

De todos modos, hasta para copiar hay que tener talento. Como el maestro Haneke, que se copió a sí mismo e hizo más taquilla con el plagio que con el original… Esto sí que es un funny game, ¿no os parece?

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~ por Guiolista en 12 abril, 2010.

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