Hoy día eres lo que pareces…

Crash (2004) es un película que quería ver hace tiempo pero siempre surgía algo y la posponía.    Hasta anoche, que se cruzó en mi camino y… “chocó” conmigo.

Lo que más me atraía es que Crash es el debut en la dirección del guionista de  una de mis pelis favoritas: Million Dollar Baby. El guionista –ahora también director ;D- en cuestión es Paul Haggis, que en esta ocasión ha co-escribió esta historia con Robert Moresco.

Siempre que un guionista cruza la línea de la dirección es todo un reto. Escribir un guión es una historia y rodarlo otra muy distinta. Pero muchas veces, los  guionistas sienten que cruzar esa línea es el único modo de poder contar sus historias tal cual las concibieron, de poder controlarlas hasta lo que llaman “la última versión del guión”: el montaje. A mí los guionistas que dan el paso me parecen realmente muy valientes. Y Haggis ha superado la prueba con matrícula de honor…

Me habían hablado tanto y tan bien de esta cinta, y encima venía con tal palmarés: 3 Oscars de 6 nominaciones, 2 nominaciones a los Globos de Oro –uno de ellos a guión-, un BAFTA de 9 nominaciones, etc, etc…  En fin, temía esperar demasiado y acabar decepcionada. Pero pasó justo lo contario: se quedaron cortos y me dejó muy impactada.

Crash sucede en Los Ángeles pero podría pasar en cualquier parte del mundo ya que habla de un tema universal del que pocos nos salvamos (al menos, yo no, aunque me pese decirlo): los prejuicios, el juzgar a las personas por lo que parecen y no por lo que son –quién esté libre de pecado que tire la primera piedra-.

Todo arranca con un cadáver en una cuneta.  Para saber cómo ha llegado allí, la historia retrocede unas horas y nos muestra cómo las vidas de varias personas de distinta raza, clase, religión y condición –aparentemente distintas,  pero en el fondo iguales- se entrecruza hasta dar lugar al fatal desenlace.

Vidas que se cruzan en medio de malentendidos, de confusión, de incomprensión literal del idioma… Vidas que colisionan unas con otras y sólo entonces reaccionan y descubren que cada uno  trata al otro justo del modo en que ninguno quiere ser tratado.

Historias que se cruzan: estructura. Soy una fan incondicional de los guionistas que son capaces de usar la estructura limpiamente (sin que se vean los hilos)  a favor de la historia: las Vidas cruzadas (1993) de Robert Altman, los Amores Perros (2000) de Iñárritu y Arriaga o Magnolia (1999) de Paul Thomas Anderson, entre otras, son magníficos ejemplos del dominio de esta parte de guión. Y Crash está a la altura de cualquiera de ellas.

Hay muchas cosas que creo que me moriré sin entender y que, sin embargo, parecen tan claras en las mentes de otros… Y una de ellas es la que trata esta película: ¿por qué no nos tomamos el tiempo de conocer a los demás y en cambio casi exigimos que los demás pierdan ese tiempo en conocernos a nosotros?… Hoy día sólo eres lo que pareces…

Pues lo dicho, si “choca” con esta película no lo dude, véala.  Les dejo con mi secuencia favorita de Crash. Aislada conmueve, pero integrada dentro de la historia hace temblar la conciencia y el sentido de la justicia que tenemos –se supone- los humanos…

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~ por Guiolista en 3 junio, 2010.

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