La muerte huele a flores y la vida a mierda…

La muerte huela a flores –por las tumbas del cementerio- y la vida a mierda –por la fantástica vida intestinal de los bebés XDDD-, así trabaja la mente de Eloy (Leonardo Stivelman), el joven de 19 años que protagoniza  la cinta argentina  No mires para abajo (2008. Eliseo Subiela).

No mires para abajo (2008) está escrita y dirigida por el peculiar Eliseo Subiela. Subiela es un guionista y un director que te puede gustar o no pero jamás te dejará indiferente. Tiene un mundo personal muy rico y cerebral, y la habilidad de plasmarlo tal cual en su cine. Subiela es guionista que sabe mezclar fantasmas, sexo y viajes en el tiempo con una naturalidad pasmosa.

Con él, todo encaja por extraño que parezca y la palabra “normalidad” adquiere una nueva dimensión. Subiela es capaz de hacer que sus personajes hablen en verso, realicen las acciones más dispares y aún así te los creas y los adores…

Para los que no conozcan a Subiela, nunca es tarde XDDD. Si se deciden a conectar con su mundo, les recomiendo que empiecen por su película más conocida: El lado oscuro del corazón (1992), la historia de un poeta que sobrevive editando poesía comercial mientras recorre Buenos Aires. Lo único que desea es encontrar a la mujer de sus sueños, que le comprenda y que le haga volar…

Lo que más me gusta de Subiela es que siempre arriesga mucho en todas sus cintas. Esto a veces juega en su contra, si la gente no conecta con tu mundo, estás perdid@, pero si logras esa conexión se produce… magia.

En No mires para abajo he sentido esa magia. Siento que es el film con pretensiones más modestas que he visto de Subiela, pero tal vez eso ha hecho que me guste aún más y, sin duda, es Subiela en estado puro. No mires para abajo es una historia muy sencilla, incluso manida y reconocida por todos en cuanto se lee la sinopsis: un adolescente de 19 años que trabaja en un negocio familiar en el cementerio de la ciudad. Al morir su padre, ve acelerar el tiempo que lo llevará a madurar en un mundo hostil y ajeno. En el camino conoce a Beatriz, una joven andaluza, que mediante el aprendizaje de ciertas prácticas sexuales le permitirá acceder a zonas desconocidas de su espíritu y de la realidad.

La maestra, Beatriz (Antonella Costa), es un ser misterioso y escurridizo, al tiempo que abrumadoramente realista y sincero. Beatriz sabe que lo que está viviendo con Eloy es sólo una burbuja: una delicada nave de jabón donde quedará encerrada la magia que viven para siempre pero… si tratan de entrar en la burbuja, éste se romperá dejando escapar la magia. Y si tratan de salir, la burbuja desaparecerá para siempre…

Fuera de la anécdota de maestra y alumno,  en la película se enseña realmente a hacer el amor como se debe XDDD. Pero Subiela no se queda ahí, va un paso más allá al abordar el sexo tántrico y convertir a Eloy, el adolescente protagonista, en un joven muy especial, capaz de teletransportarse por unos segundos cada vez que llega al orgasmo…

Siempre me ha llamado la atención lo conectados que están el sexo y la muerte.  Parece que la muerte despierta la vida.  Parece que follar –o hacer el amor, según el caso- te hace sentir vivo, al tiempo que puede dar –literalmente- la vida… Para mí, de esto es lo que trata en el fondo  No mires para abajo

Si te decides a verla, relájate y disfruta…

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~ por Guiolista en 17 junio, 2010.

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