Mientan siempre…

“Mientan siempre” es el consejo nº 10 que el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994) recogió en su famoso Decálogo más uno, para escritores principiantes…

Premio Cervantes en 1980, además de poeta, novelista y “cuentista”, Onetti perpetró dos guiones para cine: El infierno tan temido (1980. Raúl de la Torre) y La suerte echada (1989. Pedro Stocki).  Además, tres de sus novelas ha sido llevadas al cine: El astillero (2000. David Lipszyc), Nuit de chien (2008. Werner Schroeter) y Mal día para pescar (2009. Álvaro Brechner),  basada en su cuento “Jacob y el otro”. E hizo sus pinitos como “actor”, casi sin saberlo, en El Dirigible (1994. Escrita y dirigida por Pablo Dotta), justo el año que fallecería, en Madrid.

Todavía no se ha adaptado su novela más importante o, al menos, por la que es más conocido: La vida breve (1950). Una historia que transcurre entre Buenos Aires y una ciudad ficticia a la que Onetti  bautizó como Santa María –ciudad onírica donde también transcurren sus novelas El Astillero (1961) y Juntacadáveres (1964)-. Juan María Brausen, sul protagonista,  escapa de su realidad creando otra ficticia en la que acaba tan inmerso que la da también por real.

Parecer que a Onetti no le gustaba un pelo que le llamaran “Maestro”. Sin embargo, cuando se lo pedían, daba consejos a escritores (jóvenes o no, con o sin registro de esta profesión en el pasaporte). Siempre con la ironía y la sabiduría que lo separaban del pedantismo y la pompa profesoral. Y este inolvidable escritor resumió la esencia de sus “lecciones” en once consejos cortos y persistentes:

DECÁLOGO MÁS UNO, PARA ESCRITORES PRINCIPIANTES

I. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

V. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

IX. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X. Mientan siempre.

XI. No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer.”

A mí me parece que son para seguirlo a pie de la letra…

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~ por Guiolista en 19 julio, 2010.

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